domingo, 5 de marzo de 2017

¿SABÍAS QUE...?

El adjetivo latino minutus” 'pequeño', 'diminuto' procede del verbo “minuere” 'mermar', 'reducir', con origen en el indoeuropeo “mei-“ 'pequeño', al igual que disminuido, menor, menos, mínimo, minucia, etc.

En latín medieval, el minuto se denominaba minuta”, palabra clave extraída de “pars minuta prima” 'primera parte pequeña', así llamado originalmente. En el idioma español, derivó a “minuto” y como tal se documenta desde el siglo XV. 

Algo parecido ha ocurrido con la palabra segundo: del indoeuropeo “sek-“ 'seguir', nos llega desde el latín “sequire”, con idéntico significado y de este, también del latín, “secundus” 'que sigue a otro', 'segundo'. En latín medieval, se llamó “secunda”, extraído de “pars minuta secunda” 'segunda parte pequeña', como se denominaba cada una de las partes en que se dividía una “minuta”. 

domingo, 26 de febrero de 2017

LA PALABRA DEL MES

RETRETA llegó a nuestra lengua española procedente del francés retraite” 'retirada', proveniente, a su vez, del latín “retractus”, que era el participio pasivo del verbo “retrahere” 'hacer retirar'. Este verbo se derivaba de “trahere” 'traer'. 

En la primera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (1737), apareció RETRETA con el significado de “toque de retirada de los militares”, que suena tanto para abandonar el combate –que huir no es cobardía– como para indicar por la noche a los soldados que se recojan al cuartel. 

Más antigua que esta palabra es su pariente retrete”, que aparece atestiguado en nuestra lengua española en 1438. Según Corominas, también se originó en el latín “retractus”, pero nos llegó desde el catalán “retret”, que significó inicialmente en esa lengua 'retraído' y, más tarde, 'cuarto pequeño e íntimo' (comúnmente baño). 

domingo, 19 de febrero de 2017

PÍLDORAS GRAMATICALES

“Es una ciudad {¿demasiado o demasiada?} grande". ¿Cuál sería la justificación? 
Cuando “demasiado” funciona como adverbio, se mantiene invariable en género y número
“Es una ciudad demasiado grande”. “Los ejercicios son demasiado difíciles para mí”. “Se esmera demasiado en atendernos”. “Estás hablando demasiado”.

Pero, cuando funciona como adjetivo, debe concordar en género y número con el sustantivo al que modifica:
“Has cometido demasiados errores”. “Había demasiado ruido en la sala”.
“Le pusiste demasiada sal al guiso”. “Tengo demasiadas obligaciones para un solo día”.
 

domingo, 12 de febrero de 2017

¿SABÍAS QUE...?

Los PREFIJOS LATINOS dieron origen a un considerable número de palabras en esa lengua y en castellano. Uno de ellos es prae-, con el significado básico de 'que va antes', adoptado por el español como pre-. Aparece en numerosas palabras castellanas, de las cuales veremos aquí algunas: 

Preámbulo, en la cual el prefijo se antepone a ambular, del latín ambulare 'andar', 'caminar', 'ambular'. El preámbulo es un escrito que se presenta antes de comenzar otra cosa. 

Precaución, precaver. Aquí el prefijo prae- se antepone al verbo cavere 'cuidarse', 'tomar precauciones', 'ponerse en guardia' (en este caso, antes de que ocurra algo). 

Precipitar. El prefijo prae- se antepone a caput, capitis 'cabeza' para formar praeceps, propiamente 'que cae cabeza abajo, que se precipita, que es arrastrado rápidamente hacia abajo'. El historiador Ammiano Marcelino decía praeceps in exilium acti con el sentido de 'obligados a partir precipitadamente al exilio'. En praeceps, así como en precipitar, la “a” de caput cambió a “i” por el fenómeno llamado apofonía, muy común en latín. 

Precursor. Palabra desarrollada en el idioma latín con prae- y el  verbo currere 'correr', praecursor significaba 'el que va delante, el que precede'. Tito Livio llamó praecursor al explorador que iba antes de una expedición militar y también al espía que traía informaciones sobre el enemigo. En nuestra lengua tiene el sentido de 'el que viene antes para anunciar la llegada y preparar el terreno para otro que vendrá después'. 

Prefacio. Del latín praefatio, es lo que se dice antes, formado con prae- y el verbo fari 'hablar'. Tenía el sentido de 'lo que se dice antes de los hechos', 'el preámbulo o las consideraciones previas de un decreto'. Sin embargo, praefatio tuvo inicialmente el sentido de 'fallar al comienzo de algo'. 

Preliminar. Lo que está antes del limen, liminis 'puerta de entrada' o sea, 'lo que precede aquello que interesa', 'lo que está antes de lo principal'. 

Preludio. En este caso, prae- se antepone a ludus 'juego' con el sentido de 'ensayar, prepararse, ejercitarse para alguna cosa'. 

Prematuro. Proviene de praematurus, palabra formada por el prefijo prae- antepuesto a maturus 'maduro'. Es, pues, 'aquello que todavía no está maduro'. Plinio decía praematurum existimatur con el sentido de 'se considera que todavía es demasiado temprano'. 

Preponderante. Aquí, el prefijo prae- se antepone al verbo ponderare 'pesar', con el sentido de 'pesar más'. El que pesa más, el más importante es el que prepondera

Premonitorio se forma con el verbo monere 'advertir antes de que ocurra'.

domingo, 5 de febrero de 2017

LA PALABRA DEL MES

ADEFESIO se deriva de la antigua locución ad Efesios”, que proviene, a su vez, de las palabras latinas “ad Ephesios” 'a los habitantes de Éfeso', nombre de una epístola de San Pablo en la que se aludía a las penalidades sufridas por el santo durante su peregrinación a esa ciudad del Asia Menor. 

Durante el tiempo en que permaneció en Éfeso, San Pablo corrió serios peligros y estuvo a punto de ser asesinado por el populacho, incitado por mercaderes que vivían del culto a Diana Artemisa. 

El "Diccionario Histórico" de la Real Academia de la Lengua Española se hizo eco de una leyenda etimológica: “un sacerdote iba a leer una de las epístolas a los corintios, pero tomó, por error, la que San Pablo había dirigido a los efesios”. Según esta creencia, hoy descartada, esa es la razón por la cual las afirmaciones equivocadas se llaman “adefesios”. 

sábado, 28 de enero de 2017

ETIMOLOGÍA DE "GÁNGSTER"

Parece no haber acuerdo sobre la grafía en español de esta palabra de origen germánico, que nos llegó a través del inglés. En efecto, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española” la incluye como “gánster”, mientras que el “Diccionario de uso del español”, de María Moliner, con la grafía “gángster”, la define como 'bandido; malhechor que constituye con otros una banda'. El académico Manuel Seco, en su “Diccionario Panhispánico de dudas”, registra ambas formas, aunque señala como principal la que aquí utilizamos (gángster).

El término fue acogido por la prensa en lengua española como reflejo de las malas traducciones de las películas de Hollywood, de modo que la etimología debemos buscarla en el inglés, lengua en la cual se refiere al que forma parte de una gang” o banda de delincuentes. 

“Gang” proviene del noruego antiguo gangr”, que lo tomó del verbo germánico “ganggan” 'ir' y de este, el escocés “gang”, con el mismo significado. En escocés adquirió el sentido de 'trayecto recorrido en una jornada' y también de 'conjunto de cosas cargado en una jornada'. Hacia fines del siglo XVII, “gang” era en escocés 'un grupo de trabajadores' y unos años más tarde, 'un grupo de personas que actuaban en conjunto para un propósito dado, generalmente indeseado, incluso delictivo'. 

domingo, 22 de enero de 2017

PENSAMIENTOS DEL MES

CIENCIAS:
“Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos”.
-Aristóteles-

ADVERSIDAD:
“Probamos el oro en el fuego, distinguimos a nuestros amigos en la adversidad”.
-Sócarates- 

VERDAD:
“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”.
-Sir Francis Bacon-

HISTORIA:
“La Historia no es la maestra de la vida: nadie escarmienta”.
-Benjamín Jarnés-

REVOLUCIONES:
“Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo”.
-Ludwing Wittgenstein- 

sábado, 14 de enero de 2017

¿SABÍAS QUE...?

FARAÓN era el nombre de los monarcas egipcios entre los años 3050 y 30 a. de C. Según la egiptóloga Wallis Budges, proviene de un antiguo vocablo egipcio pera-a, que significaba 'casa grande', formado por per 'casa' y aa 'grande'. Inicialmente, este era el nombre del palacio real, más tarde per-aa designaba la residencia real y luego a la autoridad misma. Entre los egipcios era una palabra empleada por el pueblo y no por las autoridades, y solo surgió bajo el reinado de Amenhotep III, en la primera mitad del siglo XIV a. de C.

El término fue tomado por los hebreos con la forma paroh y por el griego como paraoh, hasta llegar al latín pharaon, -onis. Al idioma español llegó como faraón, al inglés como pharaoh, al francés como pharaon, al alemán como Pharao, al portugués como faraó y al italiano como faraone.