domingo, 13 de mayo de 2018

¿SABÍAS QUE...?

La palabra FULANO se emplea para aludir a alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere mencionar. Usada en español desde los tiempos de Gonzalo de Berceo, en el siglo XIII, proviene del árabe fulán, que significaba 'cualquier', 'cualquiera'. En su obra “Milagros de Nuestra Sennora”, Berceo dijo, en su español medieval, que escribía "por alma de un monje de fulana mongía". También la usó con ese sentido Alfonso X el Sabio, en las Partidas, en las que dice "descomulga a fulano ome". 

El primer registro en castellano aparece en el Fuero de Avilés, en 1155, mientras que en lengua portuguesa solo se observa en el siglo XVI, proveniente del español y no del árabe. En los textos peninsulares, fulano se suele escribir con minúscula inicial; en cambio, en textos hispanoamericanos es muy frecuente verla con minúscula. 

Se suele decir fulano, mengano y zutano para aludir a varias personas cuyos nombres no se conocen. Mengano proviene del árabe man kan 'quien sea', y zutano, del español citano, derivado del latín scitanus 'sabido'. 

domingo, 6 de mayo de 2018

ETIMOLOGÍA DE "GOOGLE"

Los artífices del popular sitio de búsqueda de la Internet fueron a buscar un nombre para su iniciativa en la historia reciente de la matemática y lo hallaron en la palabra “googol”, creada en 1930 para designar un número formado por 1 seguido de cien ceros. 

El matemático estadounidense, Edward Kasner, pensó que sería bueno contar con un nombre para un número tan grande y le pidió a su sobrino de nueve años que inventara uno, con la promesa de que mucha gente lo usaría. El niño propuso googol, que desde entonces fue ampliamente empleado por los matemáticos en todas las lenguas. Kasner contó luego que su sobrino le sugirió más tarde un nombre para un número inimaginablemente más grande: un 1 seguido de un googol de ceros, que se llamaría googleplex. 

La empresa Google confirma que su nombre se inspira en la palabra inventada hace casi ocho décadas y precisa que la adopción de este neologismo "refleja la misión de la compañía de organizar la inmensa cantidad de información disponible en la web y en el mundo". 

martes, 1 de mayo de 2018

LA PALABRA DEL MES: "SUPERÁVIT"

Esta palabra, de uso frecuente en economía y en administración, proviene del latín superavit, una forma del verbo superare 'exceder', 'sobrar'. En español, superávit se emplea como denominación de la magnitud en que los ingresos superan los egresos o los saldos positivos exceden a los negativos. 

En nuestra lengua, este vocablo, que empezó a frecuentar el lenguaje económico a partir del siglo XVIII, se escribe con tilde por tratarse de una palabra grave terminada en consonante que no es “n” ni “s”. El plural de superávit no sigue la regla general de añadir “-es”, sino que adopta la forma superávits porque responde a la indicación del plural para las voces terminadas en t, como ocurre también con déficit.

domingo, 5 de marzo de 2017

¿SABÍAS QUE...?

El adjetivo latino minutus” 'pequeño', 'diminuto' procede del verbo “minuere” 'mermar', 'reducir', con origen en el indoeuropeo “mei-“ 'pequeño', al igual que disminuido, menor, menos, mínimo, minucia, etc.

En latín medieval, el minuto se denominaba minuta”, palabra clave extraída de “pars minuta prima” 'primera parte pequeña', así llamado originalmente. En el idioma español, derivó a “minuto” y como tal se documenta desde el siglo XV. 

Algo parecido ha ocurrido con la palabra segundo: del indoeuropeo “sek-“ 'seguir', nos llega desde el latín “sequire”, con idéntico significado y de este, también del latín, “secundus” 'que sigue a otro', 'segundo'. En latín medieval, se llamó “secunda”, extraído de “pars minuta secunda” 'segunda parte pequeña', como se denominaba cada una de las partes en que se dividía una “minuta”. 

domingo, 26 de febrero de 2017

LA PALABRA DEL MES

RETRETA llegó a nuestra lengua española procedente del francés retraite” 'retirada', proveniente, a su vez, del latín “retractus”, que era el participio pasivo del verbo “retrahere” 'hacer retirar'. Este verbo se derivaba de “trahere” 'traer'. 

En la primera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (1737), apareció RETRETA con el significado de “toque de retirada de los militares”, que suena tanto para abandonar el combate –que huir no es cobardía– como para indicar por la noche a los soldados que se recojan al cuartel. 

Más antigua que esta palabra es su pariente retrete”, que aparece atestiguado en nuestra lengua española en 1438. Según Corominas, también se originó en el latín “retractus”, pero nos llegó desde el catalán “retret”, que significó inicialmente en esa lengua 'retraído' y, más tarde, 'cuarto pequeño e íntimo' (comúnmente baño). 

domingo, 19 de febrero de 2017

PÍLDORAS GRAMATICALES

“Es una ciudad {¿demasiado o demasiada?} grande". ¿Cuál sería la justificación? 
Cuando “demasiado” funciona como adverbio, se mantiene invariable en género y número
“Es una ciudad demasiado grande”. “Los ejercicios son demasiado difíciles para mí”. “Se esmera demasiado en atendernos”. “Estás hablando demasiado”.

Pero, cuando funciona como adjetivo, debe concordar en género y número con el sustantivo al que modifica:
“Has cometido demasiados errores”. “Había demasiado ruido en la sala”.
“Le pusiste demasiada sal al guiso”. “Tengo demasiadas obligaciones para un solo día”.
 

domingo, 12 de febrero de 2017

¿SABÍAS QUE...?

Los PREFIJOS LATINOS dieron origen a un considerable número de palabras en esa lengua y en castellano. Uno de ellos es prae-, con el significado básico de 'que va antes', adoptado por el español como pre-. Aparece en numerosas palabras castellanas, de las cuales veremos aquí algunas: 

Preámbulo, en la cual el prefijo se antepone a ambular, del latín ambulare 'andar', 'caminar', 'ambular'. El preámbulo es un escrito que se presenta antes de comenzar otra cosa. 

Precaución, precaver. Aquí el prefijo prae- se antepone al verbo cavere 'cuidarse', 'tomar precauciones', 'ponerse en guardia' (en este caso, antes de que ocurra algo). 

Precipitar. El prefijo prae- se antepone a caput, capitis 'cabeza' para formar praeceps, propiamente 'que cae cabeza abajo, que se precipita, que es arrastrado rápidamente hacia abajo'. El historiador Ammiano Marcelino decía praeceps in exilium acti con el sentido de 'obligados a partir precipitadamente al exilio'. En praeceps, así como en precipitar, la “a” de caput cambió a “i” por el fenómeno llamado apofonía, muy común en latín. 

Precursor. Palabra desarrollada en el idioma latín con prae- y el  verbo currere 'correr', praecursor significaba 'el que va delante, el que precede'. Tito Livio llamó praecursor al explorador que iba antes de una expedición militar y también al espía que traía informaciones sobre el enemigo. En nuestra lengua tiene el sentido de 'el que viene antes para anunciar la llegada y preparar el terreno para otro que vendrá después'. 

Prefacio. Del latín praefatio, es lo que se dice antes, formado con prae- y el verbo fari 'hablar'. Tenía el sentido de 'lo que se dice antes de los hechos', 'el preámbulo o las consideraciones previas de un decreto'. Sin embargo, praefatio tuvo inicialmente el sentido de 'fallar al comienzo de algo'. 

Preliminar. Lo que está antes del limen, liminis 'puerta de entrada' o sea, 'lo que precede aquello que interesa', 'lo que está antes de lo principal'. 

Preludio. En este caso, prae- se antepone a ludus 'juego' con el sentido de 'ensayar, prepararse, ejercitarse para alguna cosa'. 

Prematuro. Proviene de praematurus, palabra formada por el prefijo prae- antepuesto a maturus 'maduro'. Es, pues, 'aquello que todavía no está maduro'. Plinio decía praematurum existimatur con el sentido de 'se considera que todavía es demasiado temprano'. 

Preponderante. Aquí, el prefijo prae- se antepone al verbo ponderare 'pesar', con el sentido de 'pesar más'. El que pesa más, el más importante es el que prepondera

Premonitorio se forma con el verbo monere 'advertir antes de que ocurra'.