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sábado, 6 de junio de 2020

CERTIFICADO DE TRABAJO 2020

En los 47 años de vida empresarial, el gimnasio Malka se vio obligado a cerrar en cinco ocasiones por causas ajenas. La quinta y última vez –hasta la fecha– ha sido en esta oportunidad por el coronavirus y la intransigencia del dueño del local de querer seguir cobrando el arriendo. No obstante, el dueño del gimnasio le ofreció pagarle 500 soles mensuales más los recibos de luz y agua. Normalmente, por los dos pisos que ocupaba el gimnasio pagaba 2200 soles por mes, aparte de luz, agua, teléfono, etc.  

Quizás, algún día, el profesor Malca se anime a reabrir el gimnasio y podría ser, también, para aprovechar a celebrar sus bodas de oro institucionales (1972–2022). Lógicamente, sería después de que haya pasado esta amenaza del virus o –por lo menos– esté controlada; la economía del país se haya estabilizado; el dueño del gimnasio esté en condiciones económicas; etc.; es posible que ahí se anime a reabrirlo. Supongo que eso será dentro de un año y medio como mínimo o más.

Por tal motivo, el profesor Aldino Malca me dio este certificado de trabajo después de que trabajé en esta última ocasión durante 13 años y medio. Este documento mejora mi palmarés deportivo, el cual –además– lo guardaré como un gran recuerdo de todo ese tiempo de felicidad y éxito. Por si esto fuera poco, cuento con varios años más de labor anterior en el gimnasio Malka, cuyos certificados también están en esta misma carpeta denominada: “MIS TÍTULOS Y RECONOCIMIENTOS DEPORTIVOS”. Es decir, son más de 25 años, hasta la fecha, que llevo trabajando de “Entrenador de Físicoculturismo y Fitness” para ambos sexos.

Además de estos últimos 13 años y medio de trabajo y de todos los años que entrené y competí de joven en muchas ciudades del país, cuento –reitero– con un total aprox. de 26 años de trabajo en el gimnasio. Son casi 26 años aprendiendo y enseñando en el mismísimo terreno de los hechos; más de 40 años de estudios autodidacta (me apasionan los libros); cuatro años de estudios “on line” en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid – España; varios títulos deportivos y otros méritos más.

Mi extenso recorrido literario me ha permitido tomar consciencia, entre otros beneficios, de que el conocimiento ES INFINITO y la experiencia NO SE IMPROVISA. Por todo ello, cada vez que se ofrece y sin pecar de arrogante, suelo decir que el conocimiento y la experiencia tienen un costo elevadísimo NO MATERIAL, sino un ALTO COSTO INMATERIAL; por eso, son poquísimos los que están dispuestos a pagarlo. De ahí que la gran mayoría de entrenadores de aeróbicos y anaeróbicos son personas con bajo nivel cultural.

CONSULTOR FITNESS Y CORRECCIÓN GRAMATICAL
Nicanor Alfredo Camacho Núñez
Máster: "Entrenador Personal", "Nutrición Deportiva" y "Psicología Deportiva"
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sábado, 30 de mayo de 2020

CURSO DE CAPACITACIÓN - LIMA 1987

Un día como hoy 30 de mayo, pero del año 1987, con 23 años de edad, en la ciudad de Lima, culminaba el curso: “ARTE DE POSAR, NUTRICIÓN Y TÉCNICAS DE ENTRENAMIENTO”. Este curso lo organizó la “Comisión Nacional de Físicoculturismo” desde el lunes 25 al sábado 30 de mayo de 1987. Fue una semana muy atareada y muy exigida desde el punto de vista intelectual.

Siempre estuve pendiente, no solo de los entrenamientos y alimentación, sino también, de la parte cognoscitiva de este deporte. Estaba consciente de que si quería desarrollar físicamente, también tenía que hacerlo intelectualmente. Por ello, asistía a muchos cursos, charlas y seminarios en diferentes ciudades del país; “devoraba” toda clase de libros y revistas especializadas en la materia; consultaba constantemente a muchos médicos de Chepén; conversaba con diferentes entrenadores del país; etc. Asimismo, mis entrenamientos los hacía con mucha minuciosidad para poder aprender indefinidamente. Y desde esa época, ya llevaba algunos años entrenando a varias personas en el gimnasio Malka de Chepén. Evidentemente, para todo esto, y dada mi corta edad, contaba con la asesoría general del profesor Aldino Enrique Malca Coba.

Desde los nueve años, poco a poco empiezo a leer; a adquirir el hábito de la lectura. Lógicamente, a esa edad leía cosas sin importancia, propias de todo niño; pero lo más fundamental –repito– es que estaba adquiriendo el hábito de la lectura. A los 12 o 13 años ya estaba cambiando el tipo de lectura; empezaba a ser selectivo con lo que leía.

Ahora, a mis 56 años, cuento con un extenso recorrido literario, máxime que también me dedico (desde el 2005) a la “Corrección Gramatical”, profesión que me ha permitido leer y corregir toda clase de tesis universitarias.

Por eso, a muchos de los clientes del gimnasio Malka, siempre les inculqué el hábito de la lectura en sus ratos libres; es una excelente diversión. Debemos desarrollar tanto el cuerpo como la mente, es lo que siempre les recomendaba, entre tantas otras cosas.

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Nicanor Alfredo Camacho Núñez
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lunes, 18 de mayo de 2020

"MR. PERÚ JUNIOR 86"

Un día como hoy, hace 34 años (domingo 18 de mayo de 1986 en Lima), participé en el “Mr. Perú 86” –con 22 años de edad– en donde me ubiqué en el “sexto puesto Categoría Junior” (20 a 25 años). Llegué a Lima junto a mi entrenador, el profesor Aldino Malca Coba, y el delegado por Chepén, profesor Marco Quevedo Elera, el lunes 12 de mayo por la mañana. Nos recibió la “Comisión Nacional de Físicoculturismo” (hoy en día Federación Nacional de Físicoculturismo y Fitness) y nos llevaron a hospedarnos en el hostal “La Perricholi”. Fue una competencia muy reñida en donde participaron atletas de todo el país. En esta categoría Junior hubo 22 participantes. El primer lugar de dicha categoría lo llevó Jaime Gavilán del gimnasio Enzo (San Borja). El tercer lugar de la misma categoría fue para Juan Carlos Puicón, hijo de Juan de Dios Puicón, dueño del gimnasio Enzo de San Borja.

Durante esa semana, entrené por las noches con Jaime Gavilán en el “Gimnasio Enzo”, ubicado en la Av. San Borja Sur N° 225 del distrito de San Borja. En ese entonces, era el mejor gimnasio de Sudamérica.

De igual modo, durante toda esa semana (del 12 al 17), de 9.00 a.m. hasta las 6.30 p.m., realizaron un curso de “Nutrición, Técnicas de Entrenamiento y Métodos de Calificación” donde tuve la oportunidad de asistir ininterrumpidamente. Dicho curso lo dictaron el Dr. Eduardo Basurto P., el profesor Juan de Dios Puicón y el Sr. José Villegas, presidente de la Comisión Nacional de Físicoculturismo.

En la categoría “Sénior” (25 a 40 años [no recuerdo qué peso o qué subdivisión]) ganó un atleta de apellido Lara (también del gimnasio Enzo). Este mismo deportista fue el ganador de la clasificación general o “campeón absoluto” del Mr. Perú 86.

Para mí fue una excelente experiencia inolvidable que permanece en mi mente como si hubiera sido el día de ayer. Después de cada competencia en cualquier ciudad del Perú, regresaba a Chepén con una gran satisfacción, con más conocimientos y más experiencia, por esos motivos es que siempre me sentía un ganador; nunca me sentí un perdedor. A pesar de ello, uno que otro IMBÉCIL en Chepén, después de que me preguntaban en qué puesto había quedado, me solían decir: “¡Aaaaah, perdiste, Camachito!”; jamás les hice caso a esos subnormales. Pues nunca necesité la aprobación de otros; menos de esos imbéciles. Por eso, cuando regresaba a mis entrenamientos en el gimnasio Malka, nunca tuve la necesidad de hacer bulla, aventar las cosas ni golpear los fierros, tampoco de gritar ni dármela de sabelotodo; no hacía alharaca. Es decir, nunca tuve la necesidad de suplicar ni mendigar una migaja de admiración, atención o reconocimiento a mi entorno como siempre lo he visto en mucha gente desde esa época hasta ahora. 

Hoy en día, después de haber entrenado muy seriamente; comido correctamente; competido exitosamente en muchas competencias en diferentes ciudades del Perú; haber participado en varios cursos, seminarios y charlas en diversas ciudades del país; haber integrado el “jurado calificador” en diversidad de competencias; haber estudiado en forma autodidacta (me apasionan los libros desde mi pubertad) y haber estudiado on line en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid – España tres cursos internacionales a nivel avanzado durante cuatro años (“Entrenador Personal”, dos años; “Nutrición Deportiva”, un año y “Psicología Deportiva”, un año), me siento con la suficiente autoridad moral y cognoscitiva para enseñar a toda persona que tenga la predisposición de escucharme y practicar este deporte. Es decir, no soy ningún improvisado. Y no como los muchísimos entrenadores de aeróbicos o anaeróbicos que pululan por ahí sin ninguna autoridad moral ni cognoscitiva, porque ni siquiera han llegado a ser “Mr. Chacra” y su intelecto es muy bajo.

Evidentemente, comienzo indicándoles los ejercicios y la forma correcta de hacerlos. Las explicaciones o fundamentos científicos les voy dando según la predisposición de escuchar de cada cliente, pues a la gran mayoría poco les interesa informarse; lógicamente que en esos casos no les ruego para que me escuchen.

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Nicanor Alfredo Camacho Núñez
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domingo, 10 de mayo de 2020

DEPORTISTA DESTACADA


Con la Sra. Jenny Paola Ninaquispe Echevarría (Licenciada en Obstetricia) al concluir uno de sus entrenamientos en el gimnasio Malka de Chepén. Ella es madre de dos jóvenes y una asidua voleibolista desde su infancia. A la vez –y en forma complementaria– entrena en el gimnasio donde laboro bajo mi guía desde hace unos 12 años. En todo ese tiempo, Paola viene recibiendo un asesoramiento holístico o integral de parte mía, el cual ha sido interrumpido temporalmente por esta emergencia del coronavirus. Muchas gracias por tu confianza, Paola.

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domingo, 26 de abril de 2020

¿LE TEMES A LOS CARBOHIDRATOS?

Por: Nicanor Alfredo Camacho Núñez

A pesar de esta cuarentena, muchos me llaman o escriben haciéndome preguntas sobre ejercicios, entrenamiento y, principalmente, la alimentación; en estos días, CASI TODOS sobre cómo NO ENGORDAR.

La gran mayoría sataniza a los carbohidratos o hidratos de carbono a la hora de bajar de peso (lipólisis). Lo paradójico o increíble es que ni los carbohidratos, ni las proteínas, ni las grasas engordan. Lo que engorda (lipogénesis) es el exceso de estos macronutrientes; más precisamente, el exceso de calorías o superávit calórico. Si a esto le agregamos el sedentarismo

Veámoslo de una manera más formal. El francés Jean Anthelme Brillat-Savarin (1755–1826), en su libro La fisiología del gusto, publicado en 1825, sugirió por primera vez que los carbohidratos o hidratos de carbono engordaban. Brillat-Savarin consideraba que la causa más común de obesidad era el consumo excesivo de almidones, azúcares y alimentos de carbohidratos farináceos (a base de harinas), además de la inactividad física. Hoy en día, la ciencia lo ratifica; no hay nada nuevo.

Unos cuarenta años después, en 1863, el segundo golpe a los carbohidratos o hidratos de carbono llegó con la dieta descrita en Carta a la corpulencia de William Banting (17961878), quien perdió 20 kilos en un año después de restringir los carbohidratos en su alimentación. El Sistema Banting fue tan popular en ese entonces que la palabra “Banting” –usada en inglés como “I am Banting”– llegó a significar “estoy a dieta” en Estados Unidos e Inglaterra.

Con el desarrollo de la ciencia, a mediados de los 1900, se buscaron no nuevas respuestas, sino nuevas maneras de usar la ciencia para comprobar hipótesis del pasado y continuar la “supuesta guerra” contra los carbohidratos. Así, en 1970 (luego en 1990) se popularizó la “dieta Atkins”, alta en grasas con una ínfima y riesgosa cantidad de menos de 100 gramos de carbohidratos al día –¡apenas el equivalente a 3 manzanas!–. Según el Dr. Robert Coleman Atkins (1930–2003), la restricción estricta de carbohidratos ofrece una “ventaja metabólica”, porque digerir la grasa ingerida quema más calorías que las que se queman en forma de carbohidrato. Bajo esta idea, uno puede consumir toda la grasa que quiera sin subir de peso, pero A COSTA DE LA SALUD. De igual modo, hay otra dieta más estricta todavía, la del Dr. Russell Morse Wilder (18851959), es la “dieta cetogénica” que consiste en cero carbohidratos y bastante grasas. Estas dos dietas no son NADA RECOMENDABLES por el riesgo de salud; pues la persona baja por CATABOLIZACIÓN (autocanibalismo) y no por LIPÓLISIS (oxidación de grasa).

Actualmente, “la guerra contra los carbohidratos” estúpidamente es liderada, principalmente, por el escritor Gary Taubes (nacido en 1956), quien dice que “los carbohidratos engordan”. Según él (que no es nutricionista ni científico), este mecanismo va algo así:
1.    Los carbohidratos estimulan la secreción de la hormona insulina,
2.    La insulina reduce la lipólisis u oxidación de grasa,
3.    Entonces, los carbohidratos engordan.

Pero esta falsa creencia no se sostiene tras analizar las evidencias científicas. Antes de analizarla, entendamos a los carbohidratos. 

¿Qué es un carbohidrato o hidrato de carbono? Para muchos, carbohidrato y azúcar son cosas distintas. Al primero lo ven como algo “natural” (frutas y verduras, por ejemplo), mientras que al segundo, como algo sintético (el azúcar de una gaseosa); pero carbohidrato y azúcar SON LO MISMO.

Un “carbohidrato”, “hidrato de carbono” o “azúcar” es, en su esencia, una molécula compuesta de carbono, hidrógeno y oxígeno (CHO). Salvo algunas excepciones (como la lactosa o azúcar de la leche), podríamos decir que casi todos los alimentos que vienen de la tierra son formados principalmente por carbohidratos: tubérculos, verduras, frutas, cereales, granos y leguminosas que NO TIENEN NADA DE MALO (salvo el EXCESO, y si a esto le agregas el SEDENTARISMO durante años no solo engordas, ENFERMAS).

Las tres formas más simples de carbohidratos (las unidades más pequeñas) son la glucosa, fructosa y galactosa. Todos los carbohidratos están formados por diferentes combinaciones y alineaciones de estos tres carbohidratos simples. Estas unidades son como “bloques de lego” que se juntan para construir carbohidratos más complejos.

Tanto el azúcar del arroz, el azúcar de la manzana, el azúcar de la leche y el azúcar añadida a una Coca-Cola están formados por glucosa, fructosa o galactosa, o alguna combinación de estas; molecularmente son lo mismo. Es decir, si los examinas en un microscopio, estarías viendo la misma molécula.

Habiendo hecho esta aclaración, ¿POR QUÉ LOS CARBOHIDRATOS PARADÓJICAMENTE NO ENGORDAN?

Se cree que los carbohidratos engordan porque estimulan la secreción de insulina por el páncreas. Es cierto que al ingerir carbohidratos o proteínas AUMENTA LOS NIVELES DE GLUCOSA EN LA SANGRE Y, POR ENDE, DE INSULINA. Pero si este fuera el caso, entonces, disminuir los niveles de insulina en la sangre ocasionaría pérdida de peso. No obstante, no es así.

Disminuir los niveles de insulina NO OCASIONA que se pierda más peso. A pesar de que en una dieta baja en carbohidratos disminuye los niveles de insulina, si la cantidad total de calorías que ingieres cada día es la misma que en una dieta alta en carbohidratos, la pérdida de peso será la misma por la igual cantidad de calorías ingeridas cada día. En otras palabras, lo que ocasiona la pérdida de peso no son la cantidad de carbohidratos y los niveles de insulina, ni la cantidad de proteínas ni grasas, sino la reducción de la CANTIDAD DE CALORÍAS INGERIDAS (vengan de donde vengan) o la cantidad total de alimentos que tomes cada día. Si ingieres menos de lo que necesitas (déficit calórico), adelgazas y si ingieres más de lo que necesitas (superávit calórico), engordas; no interesan los alimentos. El alimento en sí NO ENGORDA NI ENFLACA. Esta premisa básica es la que siempre la repito en el gimnasio.

Es decir, las proteínas y los carbohidratos NO SE CONVIERTEN EN GRASA. No obstante, EL EXCEDENTE SÍ, porque cada gramo de proteína o carbohidrato tiene aproximadamente cuatro calorías cada uno, y si ingieres calorías en exceso (superávit calórico) TE ENGORDA; vengan de donde vengan esas calorías. Asimismo, la proteína también causa elevaciones de la hormona insulina, a veces más que algunos carbohidratos, pero nadie afirma que comer un filete de pescado engorde. Un filete de pescado (proteína) causa las mismas o mayores elevaciones de insulina que la avena, pasta, pan, palomitas de maíz (canchita) o papas fritas (carbohidratos). Entonces, ¿por qué temer a los carbohidratos?

El verdadero villano es consumir más calorías de las que el cuerpo necesita (superávit calórico). En otras palabras: por sí mismo, ningún alimento ni carbohidrato engorda; lo que engorda es consumir un exceso de calorías o superávit calórico, ya sea de carbohidratos, proteínas o grasas. Donde se confunden las cosas es que este excesivo consumo de calorías es muy facilitado por alimentos ultraprocesados que son elevadísimos en carbohidratos artificiales; por ejemplo: las galletas, pan, gaseosas, frutas y jugos enlatados, golosinas, postres y otros productos empaquetados con azúcares añadidos. ¡Todos estos son nocivos! Por desgracia, cada año gastamos más, no en frutas, verduras ni tubérculos, sino en productos ultraprocesados; eso es lo dañino.


Repito, el problema no son los carbohidratos naturales en sí, el problema son los productos ultraprocesados altamente apetecibles ricos en carbohidratos artificiales que no sacian y que le dicen a nuestro cerebro que los sigamos comiendo, por lo que terminamos ingiriendo más calorías de las que el cuerpo necesita (superávit calórico), y a esto le agregamos el sedentarismo, es lógico que se engorda y se enferma la persona.

Mientras que los carbohidratos vengan de alimentos naturales, aquellos que la naturaleza nos ofrece con una mínima manipulación del hombre (frutas, verduras, tubérculos, legumbres…), uno no debería de preocuparse de consumirlos de más. Y si a esto le agregamos la práctica de algún deporte tres veces por semana, puede descansar sabiendo que comerlos NO lo van a engordar; salvo mejor parecer.

Cualquier duda o inquietud para ampliar o detallar más al respecto, me puedes ubicar con facilidad.

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Nicanor Alfredo Camacho Núñez
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domingo, 12 de abril de 2020

PARA DEPORTISTAS, ¿SABÍAS QUE…?


Cuando un espermatozoide y un óvulo se unen comienza el proceso de fabricación de un ser humano.

Hombre y mujer tenemos 46 cromosomas en cada una de nuestras células. Los cromosomas son el manual de instrucciones para fabricar un nuevo ser humano. La mitad de los cromosomas los pone el padre y la otra mitad, la madre.

Todos los óvulos de la madre tienen un cromosoma “X”; en cambio, los espermatozoides del padre pueden tener un cromosoma “X” o un cromosoma “Y”.

Si el espermatozoide que llega primero al vientre materno es “X”, se juntará con el óvulo “X” y nacerá una niña: “XX”; en cambio, si el espermatozoide que llega primero es “Y”, se juntará con el óvulo “X” y nacerá un niño: “XY”.

“El padre es quien determina el sexo de los hijos”; pero el cromosoma “Y” no entra en acción desde el principio de la fecundación, sino en la octava semana de gestación.

Como el cromosoma “Y” todavía no se activa, el embrión –en el vientre materno– comienza a desarrollar órganos femeninos; es decir, el diseño básico del cuerpo humano es femenino. La naturaleza es como una máquina programada para fabricar mujeres.

Si las glándulas sexuales hablaran, dirían: «Mientras no me digan lo contrario, yo fabrico una mujer».

Si el espermatozoide que fecundó era “Y”, este cromosoma recién se despierta en la octava semana de gestación y le envía un mensaje de testosterona al embrión. Es como si le dijera a la naturaleza: «No sigas fabricando una mujer, reordena las piezas y fabrica un varón» y la naturaleza, entonces, reorienta el diseño.

Por eso, los varones tenemos tetillas y glándulas mamarias porque ya estábamos en la línea de ensamblaje femenino. ¡TODITOS ÍBAMOS A SER MUJERES! ¡¡¡Ohhh, Dios!!!

El varón no es más que una mujer reorientada. El pene es un clítoris reformulado; los testículos son ovarios potenciales fuera de lugar (el prefijo “ova”, “ovo” viene de HUEVO). Hombres y mujeres tenemos huevos; unos adentro y otros afuera.

Durante siglos y milenios, los varones han creído ser el primer sexo; el sexo fuerte. Eso es científicamente falso; las mujeres son el primer sexo. El sexo masculino es el segundo y el secundario.

Si todos los varones de la tierra desaparecieran, las mujeres podrían continuar la especie humana. Bastaría un banco de semen o clonación; ellas saben fabricar vida. Pero si todas las mujeres del mundo desaparecieran, el género humano se habría extinguido. Entonces: Eva no nació de Adán, sino Adán de Eva.

Los gametos o células reproductoras (espermatozoides y óvulo) son producidos por las gónadas. Si las gónadas son masculinas, se llaman testículos y si son femeninas, ovarios. Estas gónadas –masculinas y femeninas–, además de los gametos, también producen una hormona anabolizante llamada testosterona (que viene de testículo). Esta testosterona la producen tanto las gónadas masculinas (testículos) como las gónadas femeninas (ovarios). Solo que los testículos producen 10 veces más cantidad que los ovarios (“ova”, “ovo” = huevo. Por eso dije más arriba, todos tenemos huevos; unos adentro y otros afuera).

Todo esto no lo es todo, pero si es lo básico o elemental para tener en cuenta a la hora de entrenar a la gente en un gimnasio, ya sea con aeróbicos o anaeróbicos. Por ese motivo, las mujeres no desarrollan músculos como los hombres; su hormona anabolizante testosterona es 10 veces menos cantidad que la de los hombres (si la mujer se inyecta testosterona, es diferente; por eso los médicos no recomiendan a nadie los anabólicos esteroides). Si el hombre se inyecta testosterona no se hace más hombre, sino que le produce la aromatización. Es decir, empieza a sentir atracción hacia otros hombres, desarrollo de las glándulas mamarias o ginecomastia, hipogonadismo o menor secreción natural de testosterona. A esto último lo confunden con una reducción del tamaño del pene, pero no es así. Son las gónadas masculinas o testículos que empiezan a segregar menos testosterona y no reducción del tamaño del órgano viril; en fisiología, la función hace al órgano y no el tamaño. Además de otros daños más severos todavía.

Me gustaría extenderme mucho más en esto (endocrinología), que es la base del físicoculturismo y fitness, pero resulta que a la gran mayoría no le agrada leer. Son pequeños detalles que con frecuencia los trato con poquísimas personas en el gimnasio donde trabajo; pues a la mayoría no le interesa informarse, solo entrenar como animalitos.

En la fotografía estoy con dos de mis principales alumnas del fitness: Fressia Johana Litano Cabrera (de lentes) y Károl Mirella Felipe Cabanillas. Fressia (21) estudia Arquitectura en la UPAO (Trujillo) y Károl (19) estudia Enfermería en la Universidad César Vallejo (Trujillo). Ambas reciben un asesoramiento holístico o integral de parte mía en el gimnasio “Malka” de Chepén solamente los meses de vacaciones desde hace unos años.

Cualquier pregunta o consulta, me puedes ubicar fácilmente.

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martes, 17 de marzo de 2020

CADA UNO ESCRIBE A SU MANERA

Son varias las personas que de vez en cuando me dicen y (hasta tratan de refutarme creyendo que es meritorio) que consideran correcto que “cada uno escriba a su manera o como mejor le parezca”. Sinceramente, eso es de gente muy inculta que trata de disimular su bajo intelecto. No obstante, y sin necesidad de contradecirles, voy a comunicar que la Real Academia de la Lengua Española tiene una opción llamada HIPÉRBATON que admite varias formas de escribir una misma oración o idea; veamos:

Este término, tan exótico como desconocido para la mayoría de las personas, es un vocablo de origen griego que equivale a inversión, y sirve para designar la “alteración del orden lógico de las palabras en la oración”.

Si bien existe un ordenamiento lógico en la construcción de oraciones en nuestra lengua, solemos alterarlo para dotar a la redacción de un toque de originalidad. En realidad, salvo el artículo, la preposición y la conjunción –que tienen una ubicación obligatoria dentro de la oración–, el resto de palabras pueden colocarse donde se desee, pero DEBERÁ CUIDARSE de no caer en alteraciones que resulten demasiado afectadas y rebuscadas.

Estos son algunos ejemplos de hipérbaton, basados en la oración: «Los niños del barrio juegan alegremente en la plaza esta mañana».
Caso 1: Juegan alegremente los niños del barrio en la plaza esta mañana.
Caso 2: Alegremente, juegan en la plaza esta mañana los niños del barrio.
Caso 3: En la plaza, juegan alegremente esta mañana los niños del barrio.
Caso 4: Esta mañana, los niños del barrio, alegremente, en la plaza juegan.

Y así podríamos continuar hasta acabar con las posibilidades de alterar el orden lógico. Pero, tal como lo afirmamos anteriormente, no conviene caer en la afectación o el error, como sería escribir, por ejemplo: «Esta mañana, en la plaza los niños juegan alegremente, del barrio». En este caso, se ha partido en dos al sujeto, lo que nuestra lengua no lo permite, ya que el fragmento “…los niños del barrio” debe permanecer como una construcción entera. Este ejemplo demuestra, además, cómo puede perderse el sentido de la oración, mientras que en otros –aun cuando se mantenga el sentido– la expresión resulta muy afectada como en este caso: «Compróse mi cuñada en una importante casa de modas un muy caro vestido», en lugar de «Mi cuñada se compró un vestido muy caro en una importante casa de modas», que es la forma correcta

NOTA
Gramaticalidad casi siempre equivale a claridad o univocidad. Pero el caso del hipérbaton (alteración más o menos pronunciada, y más o menos voluntaria, del orden “normal” de las palabras en una oración) establece una diferenciación.

Se sabe que el español es un idioma muy flexible en cuanto al orden que las palabras y construcciones pueden adoptar; en esto también se sitúa prácticamente entre el latín (más flexible aún) y el inglés (más “rígido”). Por supuesto, las variaciones de orden producen también variaciones, a veces sutiles, de significados. Es lo que en lingüística se llama “modalidad de mensaje”. No es exactamente lo mismo decir «El asesino fue Juan» que «Juan fue el asesino»; hay un desplazamiento de énfasis, un primer foco de atención distinto en cada caso (recurso muy visible, por ejemplo, en los titulares de los diarios).

En el hipérbaton hay gramaticalidad, pero la claridad se ve parcialmente perjudicada. Ejemplo: «De estas obras, creerán descubrir sus críticos, años más tarde, una manifiesta influencia en él». “Ordenado”: «Años más tarde, sus críticos creerán descubrir una manifiesta influencia de estas obras en él». Es bastante evidente que esta segunda versión, la “ordenada”, es más clara e inmediatamente entendible.

Ahora otro ejemplo que, sin ser precisamente un hipérbaton, exhibe un orden inadecuado: «Relacionar la expresión del rostro con la postura corporal de las obras presentadas, si estas fueran de cuerpo entero».

En esta oración, la subordinada condicional que está al final de todo (…si estas fueran de cuerpo entero) es una redundancia innecesaria. Si las obras no son de cuerpo entero, no se puede relacionar su postura corporal con la expresión del rostro, ni vale la pena aclararlo.

La misma oración, pero con otro orden: «Si las obras presentadas son de cuerpo entero, relacionar la expresión del rostro con su postura corporal». Aquí no hay redundancia, se introduce la condición al principio, que es donde debe ir en este tipo de consignas.

Sin ánimo de haber minimizado ni burlarme de los que consideran que “cada uno escribe a su manera o como mejor le parezca”, espero haber aclarado en algo esa idea errónea de varias personas.

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Nicanor Alfredo Camacho Núñez
Máster: "Entrenador Personal", "Nutrición Deportiva" y "Psicología Deportiva"
Diplomado en "Gramática, Redacción y Estilística"
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