sábado, 17 de diciembre de 2016

EL LATÍN DEL MES

“In medio virtus”
“La virtud está en el medio”; es decir, igualmente alejada de los extremos.   

domingo, 4 de diciembre de 2016

CORTESANA

En la Europa Medieval, las mujeres más hermosas de una región no podían, si no eran nobles, casarse con los señores, que se emparentaban con las hijas de sus iguales para aumentar así sus dominios. Pero como la belleza no se desprecia, y algunas aldeanas eran realmente muy hermosas, igualmente se les reservaba un lugar en la corte para que los señores pudieran contar con sus favores. 

Eran las CORTESANAS, nombre que funcionaba como un delicado eufemismo para disimular el papel de las prostitutas de lujo, que habían encontrado en la corte un atajo para estar cerca de los poderosos señores a través de la profesión más antigua del mundo, un artilugio que ha perdurado a través de los siglos y de las civilizaciones para llegar intacto al siglo XXI.

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿SABÍAS QUE...?

La palabra MENSAJE está registrada en nuestra lengua española desde los tiempos de Rodrigo Díaz de Vivar (conocido más como Cid Campeador 1043 – 1099). Mensaje es, ya desde sus orígenes latinos, 'algo que es enviado'. En efecto, se formó a partir del latín missus”, el participio pasivo del verbo “mittere”, uno de cuyos significados era 'enviar'. En francés antiguo, “missus” adquirió la forma “mes” 'enviado' y se unió al sufijo “-age”, dando lugar a message”. Esta grafía llegó al castellano como “mesaje”, antes de adoptar la forma actual que todos conocemos. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

ORIGEN DEL VOCABLO "TABACO"

El TABACO, reconocido hoy como una droga que provoca adicción y causa diversas enfermedades mortales, ya era usado por los indígenas americanos. Introducido en el Viejo Continente por los conquistadores españoles, gozó de gran prestigio: Francisco Hernández de Toledo llevó la semilla del tabaco a España en 1510; el escritor y diplomático francés Jean Nicot (en cuyo apellido está el origen de nicotina), a Francia y la cultivó hacia 1560; el navegante Francis Drake la introdujo en Inglaterra en 1585, y en el siglo XVII se extendió por el resto de Europa, Rusia, China y Japón. 

La palabra tabaco aparece por primera vez en 1535, en el “Diálogo de la lengua”, de Juan de Valdés. Se ha dicho que es originaria del idioma de los primitivos habitantes de Haití, de la voz tobago, término con el que los indígenas caribeños denominaban a una especie de pipa o caña alargada que utilizaban para fumar, pero Corominas señaló que las palabras de origen árabe “tabacco” y “atabaca” se empleaban en España y en Italia mucho antes del Descubrimiento de América, por lo menos desde 1410, como nombre de diversas hierbas de efecto somnífero. Además, como los indígenas antillanos usaban el tabaco para marearse, resulta más verosímil que los conquistadores españoles hayan dado este nombre al producto, fabricado hoy con hojas de las plantas solanáceas “Nicotiana tabacum” y “Nicotiana rustica”.

lunes, 7 de noviembre de 2016

¿SABÍAS QUE...?

VETERINARIO es el nombre del profesional legalmente habilitado para tratar las enfermedades de los animales. Los veterinarios cuidan de la salud de los animales desde que estos nacen hasta que mueren, pero no siempre ha sido así. En sus orígenes, los veterinarios se encargaban solamente de los animales viejos, como indica el nombre de la profesión, que proviene, al igual que palabras como vetusto o veterano, del latín vetus” 'viejo' o “vetulus” 'viejecillo', derivada a su vez del indoeuropeo “wet-“ 'año'. 

El Imperio Romano, que basaba su poder en la fuerza de las armas, cuidaba muy bien de los soldados que se retiraban por edad, los veteranos, quienes contaban con numerosos privilegios, tales como la concesión de la ciudadanía romana y el otorgamiento de tierras. Era una manera de hacer sentir a los jóvenes reclutas que valía la pena enrolarse en las legiones del Imperio. 

Y así como un soldado viejo ya no sirve para la guerra, lo mismo ocurría con los caballos viejos, los veterinus”, que –a diferencia de los veteranos– no gozaban de privilegio alguno y eran destinados a la carga. Fernando Navarro, en su libro Parentescos insólitos del lenguaje, observa que, en cierta época, el plural femenino “veterinae” y el plural neutro “veterina” pasaron a designar a estas bestias de carga. Los “veterina” sufrían muchos achaques por su edad, por más que todavía fueran útiles a sus propietarios. Esta situación propició el surgimiento de un nuevo profesional encargado de cuidar la salud de los veterina: el “veterinarius”. 

Mucho más tarde, los veterinarios ampliaron su campo de acción a otras especies animales y lo extendieron a todas las edades. 

domingo, 23 de octubre de 2016

ORIGEN DE "PAPIRO"

Hace unos cinco mil años, en la ciudad mesopotámica de Uruk, surgieron las primeras manifestaciones conocidas de escritura, unas tablillas de arcilla con dibujos o pictogramas que dieron origen a la escritura cuneiforme.

Casi simultáneamente, nacía en Egipto otra escritura también pictográfica, anterior a la jeroglífica, de la cual se derivó la cursiva. Su soporte, algo similar al papel, estaba confeccionado con tiras del tallo de una planta acuática proveniente de Etiopía, Sicilia, el Valle del Río Jordán y Egipto. En este último, recibía el nombre “thuf”, que hoy tiene la denominación científica “Cyperus papirus”. Tras un laborioso proceso de alineamiento, empapado, prensado y secado, se obtenían unas hojas de entre 12 y 40 centímetros. Unidas entre sí, llegaban a alcanzar hasta 45 metros de longitud, como el Gran Papiro Harris, del Museo Británico de Londres. 

En griego clásico, esta planta —y, por extensión, todo lo que se refiriera a ella— se denominó “byblos”, pero desde el siglo IV antes de nuestra era, se usó el término griego “papyros” para denotar el soporte de escritura, y “byblos” se reservó para el rollo de papiro como un todo. El vocablo en latín, “papyrus”, pasó a nuestra lengua como “papiro”, del cual se derivó, muchos siglos después, “papel”

domingo, 16 de octubre de 2016

LA PALABRA DEL MES: "ASTROLABIO"

El ASTROLABIO era un instrumento astronómico en el que estaba representada la esfera celeste y que era usado por los antiguos para observar y determinar la posición de las estrellas en la bóveda celeste. Su nombre proviene del griego αστρολαβιον (astrolabion) formada por astron” 'estrella' y “labon” del verbo “lambanein” 'tomar'. El primero en usar este nombre fue Ptolomeo, que llamaba así a la herramienta que "toma (o capta) el espíritu de los astros". Fue el principal instrumento de navegación hasta la invención del sextante en el siglo XVIII.