domingo, 29 de diciembre de 2013

NAVIDAD

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis 'nacimiento', 'generación'. 

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y fueron dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero. 

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre de cada año para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el Sol sube cada día más alto por encima del horizonte. 

Una vez que la Iglesia instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra. 

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno. 

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo. En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos navideño. A pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana. 

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados. 

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

domingo, 22 de diciembre de 2013

jueves, 19 de diciembre de 2013

PÍLDORAS GRAMATICALES

¿La palabra “sub gerente” se escribe junta o separada?

Los prefijos y elementos compositivos se unen a la base sin guion ni espacio blanco: subgerente, vicepresidente, preuniversitario, expresidiario, etc. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

ETIMOLOGÍA DE "LEYENDA"

El verbo latino legere significó originalmente «recoger, cosechar, robar», pero con el correr del tiempo fue adquiriendo el sentido de «cosechar con los ojos», especialmente «leer». En el latín medieval, se usó el gerundio de este verbo, “legenda”, con el significado de «algo para ser leído» y en esa época se aplicaba, sobre todo, a los libros sobre vidas de santos. 

Como durante la Edad Media las biografías de los santos fueron una mezcla de hechos más o menos comprobados y de fantasías inverificables, “legenda” fue adquiriendo el sentido que le da hoy la Real Academia de la Lengua Española de «relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos». 

Sin embargo, no olvidemos que las vidas de los santos suelen ser consideradas maravillosas y ejemplares (mas no para que  nos hagan milagros como muchos ingenuos creen), de modo que esa característica se adscribió al significado de la palabra. Esto ocurrió en forma más acentuada en las últimas décadas, cuando la prensa adoptó el hábito de imponer el adjetivo “legendario” a personajes que se destacaron en alguna actividad en el pasado no necesariamente remoto, por ejemplo, a figuras contemporáneas como Pelé y Maradona o a sujetos famosos desaparecidos hace algunos años o décadas, como Joe Louis, María Félix o el Che Guevara.   

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿SABÍAS QUE...?

ABSURDO proviene de absurdus, palabra con la que los latinos calificaban todo aquello que fuera 'contrario a la razón, disparatado o irracional'. Este vocablo, que se usaba en alto latín para designar los sonidos desagradables al oído, se formó mediante la partícula ab 'de' y el adjetivo surdus 'sordo'.

Como vemos, esta voz –empleada inicialmente para referirse a una deficiencia de la función auditiva, la sordera– fue adquiriendo otros significados, tales como “desagradable, disparatado, inepto o inútil”.

Esta curiosa referencia metafórica al sentido del oído para aludir a funciones intelectuales ocurre en el idioma español también en otras palabras, como en "discrepar" un caso analizado en el artículo siguiente:

Absurdum es cosa indigna aborreçible Et fea. (Alfonso de PALENCIA: Universal vocabulario de latín en romance, 1490).

domingo, 8 de diciembre de 2013

PENSAMIENTOS DEL MES

AMOR:
“La oscuridad no puede sacarnos de la oscuridad. Solo la luz puede hacerlo. El odio no puede sacarnos del odio. Solo el amor puede hacerlo”.
-Martin Luther King-

ERRORES:
“El error se agita, la verdad descansa”.
-Joseph Joubert-

DEMOCRACIA:
“La democracia necesita una virtud: la confianza. Sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia”.
-Victoria Camps-

INOCENTES:
“Inocente es quien no necesita explicarse”.
-Albert Camus-

RESPUESTA:
“¿Por qué no dejo de destrozar mi vida buscando respuestas que jamás voy a encontrar, y me dedico a disfrutarla mientras dure?”
-Woody Allen-  

viernes, 29 de noviembre de 2013

FLEXIBILIDAD

Por: Nicanor Alfredo Camacho Núñez

Artículo publicado en primicia y exclusivamente en la “Revista Imágenes” (Chepén) en su edición N° 26 del mes de noviembre de 2013. Publicación mensual y regional porque circula en varias provincias de los departamentos de La Libertad, Lambayeque y Cajamarca, la misma que es dirigida por el Sr. Hernán Baltazar Suárez Vásquez y en donde –además de “Escritor”– soy “Asesor Gramatical” de dicha revista.
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Mientras más impurezas tenga el oro, menos maleable y flexible será. El oro de 12 quilates es menos maleable que el de 24. Lo mismo ocurre con nosotros: mientras más impurezas tengamos en la mente –constituidas por prejuicios, aversión al riesgo, soberbia, entre otros– más inflexibles y rígidos seremos. Tenemos todo el oro del mundo para crear o diseñar la vida, pero nuestras impurezas mentales nos limitan. Es decir, todos sufrimos de alguna parálisis; pero no las físicas, que son las menos dañinas, sino las mentales: las peores.

“los límites son físicos, las limitaciones son mentales”              
 –Anónimo–

Solamente con un criterio adecuado uno puede ser lo suficientemente flexible o maleable (adaptabilidad), y para tener un criterio adecuado es imprescindible estar consciente en todo momento del entorno. Al estar consciente de que quién soy y dónde me encuentro, es posible que empiece a mirar hacia dónde quiero llegar (metas o propósitos). Mientras uno no tome consciencia dónde está y cómo está, es imposible avanzar; pues no sé qué tengo, qué no tengo, qué necesito, etc.

“No hay viento favorable para el que no sabe hacia dónde va”                                          –Lucio Anneo Séneca–

Es simple, pero es nuestra parálisis mental, radicada en nuestra subconsciencia, la que en muchos casos no nos deja reconocer ni aceptar cuál es mi lugar. Esta subconsciencia se manifiesta a la consciencia a través de la soberbia, la arrogancia, altanería y otras impurezas mentales, las mismas que nos hacen sentir –imaginariamente– superiores a otros, inclusive, menospreciando a los demás (esto no es tener suficiente autoestima, son síntomas de poca autoestima); de ahí la gran necesidad de tener una mente flexible, pura, libre de impurezas, como el oro de 24.

Si usted quiere subir a un pico elevado con la ayuda de un guía, tiene dos alternativas. La primera es buscar un guía que, además de tener los mapas y las rutas, conozca los climas, aunque nunca haya subido a la montaña. La segunda alternativa es buscar un guía que ya haya escalado hasta la cima. Lo mismo ocurre con la flexibilidad: solamente si uno la vive y aplica en cada momento de su vida, la puede enseñar.

En el desierto, movidas por el viento, las dunas cambian permanentemente su ubicación y a veces bloquean los caminos. La única forma de recorrer el desierto es con un vehículo de doble tracción que nos dé la flexibilidad y potencia necesarias para recorrer caminos alternativos. Hoy, nuestra vida diaria es como el desierto. Los vientos del cambio, competencia y globalización modifican permanentemente el territorio empresarial, profesional y laboral, y generan una serie de obstáculos que bloquean los caminos ya conocidos. La única forma de crecer en este entorno es desarrollando nuestra flexibilidad, adaptabilidad y creatividad, teniendo una mente pura como el oro; mientras más puros, más flexibles o maleables.

“El viaje más largo y difícil es el que se hace al interior de uno mismo”                                               –Dag  Hammerskjöld–

Esa pureza o maleabilidad, unida a la informacionalización, es la que nos dará las oportunidades para crecer. Bien decía Miguel Ángel Cornejo: “El latinoamericano promedio cree temer a la competencia, cuando en realidad le teme es a su propia incompetencia”. Mientras uno no sea lo suficientemente puro o maleable (adaptabilidad), siempre estaremos resistiéndonos a los cambios, y este vetusto paradigma mental es totalmente errado; posiblemente antes estuvo muy bien –para la época– ya que los cambios eran muy lentos, pero ahora es un suicidio. El sistema cambia vertiginosamente.

“En una época de cambios radicales, el futuro es de los que siguen aprendiendo permanentemente, los que ya aprendieron se encuentran bien equipados, pero para vivir en un mundo que ya no existe”                   
 –Eric  Hofer–

Entonces: adaptabilidad, y para ello es necesario ser flexible, maleable y dúctil como el oro puro. Si uno quiere fugar no hay otra dirección que no sea para adelante, pues no se puede dar paso atrás, es peor; salvo mejor parecer.

“Solo la adaptabilidad te hará sobrevivir”               
–Charles Darwin– 

Portada de la edición N° 26 de la "Revista Imágenes"