domingo, 10 de junio de 2018

HINCHAS DEL IDIOMA

¿Es posible recorrer el fútbol como fenómeno lingüístico desde sus inicios en elementales campos sin gradas hasta la actual vivencia social? ¿Existe una obra coral creada por las aportaciones de los protagonistas del terreno de juego, los pasillos y despachos, las gradas, los medios de comunicación o los literatos y otros artistas?

Entre foot-ball y balompié, fútbol moderno y fútbol popular, match y partidazo o field y estadio inteligente... se halla una singular historia deportiva y cultural que influye en comportamientos y valores sociales, en la redacción de otras áreas informativas y en el uso de metáforas para persuadir en los más diversos ámbitos.

Es el juego de voces y giros de ambos lados del Atlántico en el partido que se disputa dentro del estadio y que se transforma en un encuentro infinito al otro lado de la línea de banda gracias a una fiesta social sin exclusiones.“Hinchas del idioma”, el último libro del filólogo Jesús Castañón (lo recomiendo mucho), aborda el fenómeno del fútbol y lenguaje, dos universos opuestos y paralelos que comparten un idioma común, aquel en el que las palabras tiran paredes, viven en fuera de juego o son habilitadas como correctas, salen por la línea de fondo botando como conejos y anotan el gol de haber engrandecido el idioma español.

domingo, 3 de junio de 2018

¿SABÍAS QUE...?

Sin ánimo de reírme de nadie, a muchos escucho decir: «Habemos quienes estamos en contra de...», ¿estará bien?

La forma arcaica o antigua “habemos”, hoy, es considerada por la Real Academia de la Lengua Española un vulgarismo y suele evitarse en el habla culta. El ejemplo mencionado puede reescribirse de la siguiente manera: “Hay quienes estamos...” o “Algunos estamos...” 

domingo, 20 de mayo de 2018

PÍLDORAS GRAMATICALES

Muchas personas me dicen enfáticamente que ya no se debe poner el punto sobre la “i” aunque sea minúscula. ¿Cuánto de cierto hay en eso? 

En “La nueva gramática”, último libro editado por la Real Academia de la Lengua Española, no habla sobre dicho cambio; la “i” minúscula se escribe con punto, ¡y punto!

domingo, 13 de mayo de 2018

¿SABÍAS QUE...?

La palabra FULANO se emplea para aludir a alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere mencionar. Usada en español desde los tiempos de Gonzalo de Berceo, en el siglo XIII, proviene del árabe fulán, que significaba 'cualquier', 'cualquiera'. En su obra “Milagros de Nuestra Sennora”, Berceo dijo, en su español medieval, que escribía "por alma de un monje de fulana mongía". También la usó con ese sentido Alfonso X el Sabio, en las Partidas, en las que dice "descomulga a fulano ome". 

El primer registro en castellano aparece en el Fuero de Avilés, en 1155, mientras que en lengua portuguesa solo se observa en el siglo XVI, proveniente del español y no del árabe. En los textos peninsulares, fulano se suele escribir con minúscula inicial; en cambio, en textos hispanoamericanos es muy frecuente verla con minúscula. 

Se suele decir fulano, mengano y zutano para aludir a varias personas cuyos nombres no se conocen. Mengano proviene del árabe man kan 'quien sea', y zutano, del español citano, derivado del latín scitanus 'sabido'. 

domingo, 6 de mayo de 2018

ETIMOLOGÍA DE "GOOGLE"

Los artífices del popular sitio de búsqueda de la Internet fueron a buscar un nombre para su iniciativa en la historia reciente de la matemática y lo hallaron en la palabra “googol”, creada en 1930 para designar un número formado por 1 seguido de cien ceros. 

El matemático estadounidense, Edward Kasner, pensó que sería bueno contar con un nombre para un número tan grande y le pidió a su sobrino de nueve años que inventara uno, con la promesa de que mucha gente lo usaría. El niño propuso googol, que desde entonces fue ampliamente empleado por los matemáticos en todas las lenguas. Kasner contó luego que su sobrino le sugirió más tarde un nombre para un número inimaginablemente más grande: un 1 seguido de un googol de ceros, que se llamaría googleplex. 

La empresa Google confirma que su nombre se inspira en la palabra inventada hace casi ocho décadas y precisa que la adopción de este neologismo "refleja la misión de la compañía de organizar la inmensa cantidad de información disponible en la web y en el mundo". 

martes, 1 de mayo de 2018

LA PALABRA DEL MES: "SUPERÁVIT"

Esta palabra, de uso frecuente en economía y en administración, proviene del latín superavit, una forma del verbo superare 'exceder', 'sobrar'. En español, superávit se emplea como denominación de la magnitud en que los ingresos superan los egresos o los saldos positivos exceden a los negativos. 

En nuestra lengua, este vocablo, que empezó a frecuentar el lenguaje económico a partir del siglo XVIII, se escribe con tilde por tratarse de una palabra grave terminada en consonante que no es “n” ni “s”. El plural de superávit no sigue la regla general de añadir “-es”, sino que adopta la forma superávits porque responde a la indicación del plural para las voces terminadas en t, como ocurre también con déficit.

domingo, 5 de marzo de 2017

¿SABÍAS QUE...?

El adjetivo latino “minutus” 'pequeño', 'diminuto' procede del verbo “minuere” 'mermar', 'reducir', con origen en el indoeuropeo “mei-“ 'pequeño', al igual que disminuido, menor, menos, mínimo, minucia, etc.

En latín medieval, el minuto se denominaba “minuta”, palabra clave extraída de “pars minuta prima” 'primera parte pequeña', así llamado originalmente. En el idioma español, derivó a “minuto” y como tal se documenta desde el siglo XV. 

Algo parecido ha ocurrido con la palabra segundo: del indoeuropeo “sek-“ 'seguir', nos llega desde el latín “sequire”, con idéntico significado y de este, también del latín, “secundus” 'que sigue a otro', 'segundo'. En latín medieval, se llamó “secunda”, extraído de “pars minuta secunda” 'segunda parte pequeña', como se denominaba cada una de las partes en que se dividía una “minuta”.