Según
una ingeniosa etimología popular, la palabra CADÁVER estaría compuesta por las
primeras sílabas de las palabras latinas “carne data vermibus” 'carne dada
a los gusanos'. En realidad, nada más lejos de la verdad; este vocablo nos vino
del latín cadaver, que se formó a
partir del verbo cadere 'caer', literalmente, 'cuerpo caído' o, en la
época clásica 'cuerpo muerto'. Séneca y Quintiliano usaron la palabra, en
sentido figurado, para referirse a la persona muy delgada, que solo parece
tener piel y huesos. Cicerón empleó la expresión urbium cadavera para
referirse a las ciudades muertas, abandonadas. San Ignacio de Loyola explicaba
la manera cómo los jesuitas debían obedecer a sus superiores, sin el menor
cuestionamiento, mediante la expresión Perinde at cadaver 'tal
cual un cadáver'.
Información general sobre "gramática española" y "fitness". Es grato tenerlos en estos espacios de información, conocimiento y salud. Brindo asesoría holística o integral concerniente al físicoculturismo y “fitness” (ambos sexos). Asimismo, reviso y enmiendo los posibles errores gramaticales y ortográficos de tesis, monografías y documentos de toda índole. Cuento con la suficiente capacidad profesional en ambas materias, como también total privacidad de todos sus documentos que me confíen.
domingo, 15 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
LA PALABRA DEL MES: "HORMONA"
Las hormonas son sustancias secretadas por células
especializadas, que pueden pertenecer a glándulas de secreción interna o bien
tratarse de células intersticiales cuyo fin es influir en la función de otras
células, estimulando en ellas determinadas reacciones.
Entre las hormonas más conocidas por el público en
general cabe mencionar la serotonina, dopamina, adrenalina, insulina,
oxitocina, testosterona y progesterona.
Una de las primeras hormonas que se descubrieron
fue la adrenalina o epinefrina, descrita por el bioquímico japonés Jokichi
Takamini, en 1901.
La palabra fue acuñada inicialmente en inglés (hormone) en 1905, por el
fisiólogo inglés Ernest Starling, formada a partir del griego ormao 'poner
en movimiento, excitar, estimular', y luego, la Real Academia de la Lengua
Española la cambió al vocablo “hormona”.
sábado, 21 de febrero de 2015
AMOR Y RELACIONES
Este es un
artículo de mi autoría, publicado en primicia y exclusividad en la
"Revista Avancemos" (Chepén) en su edición Nº 62 del mes de febrero
de 2015. Es una publicación mensual dirigida por el Sr. Julio César Angulo
Quesquén, en donde –además de "Escritor"–, soy el responsable de
la "Corrección Gramatical" de gran parte de dicha revista.
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Por: Nicanor Alfredo Camacho Núñez
Si los seres humanos venimos de una
relación, nos creamos en una relación y nacemos a través de una relación, a
veces me parece absurdo lo mucho que nos cuesta construirlas y ser felices en
ellas; principalmente, en las relaciones de pareja. Sin embargo, nos guste o
no, mientras crecemos, obtenemos una gran “maestría” en ellas, ya sea por los
muchos errores o caídas, o, en el mejor de los casos, por haber creado casi sin
saber cómo unas excelentes, sólidas y muy nutritivas relaciones se pueden venir
por los suelos.
“Se puede
dormir en la misma cama, y no tener los mismos sueños”
–Proverbio chino–
Aunque no cabe duda que el amor sea la
fuerza que mueve al mundo, no lo es todo en una relación. A veces encontramos
parejas llenas de amor, pero con gran estrés para relacionarse, lo que las
lleva a sentir que el amor se desvanece ante tanto obstáculo relacional. Por lo
tanto, la vida actual nos exige también aprender a relacionarnos en el amor.
En mi opinión, el amor y las relaciones son
cosas muy distintas. Todos tenemos amor, está ahí, nos nutre y nutrimos; lo
intercambiamos con otros. Ahora bien, relación es la responsabilidad que asumo
con quien he atraído a mi vida y he decidido que se quede conmigo para vivir y crecer
juntos. Quizás alguien diga que acerca del amor no hay nada que aprender, pero
acerca de las relaciones afirmo, sin duda, que es un aprendizaje constante.
Abre tu corazón y tu mente, y asimila todo el conocimiento que –en el intercambio de una relación– hay para ti.
Una relación sentimental es la unión de dos personas
de sexo opuesto, de dos culturas, de dos historias, de múltiples raíces, de
miedos ancestrales revolcándose por tomar el poder, pero es la más dulce y
maravillosa forma de crecer juntos si hay compatibilidad de caracteres.
Recuerda que: Una
relación está viva cuando cambia, cuando se mueve, inclusive, cuando
esporádicamente entra en conflicto. Una relación que crece, siempre da muestras de movimiento; pues, “si
no aceptas que tus relaciones cambien, vas a tener que cambiar de relaciones.”
Una relación de pareja es, ante todo, una
instancia y una oportunidad única para crecer y desarrollarse juntos. Muchas
veces se torna difícil porque siempre atraemos a nuestro espejo o a nuestro
similar, y esto nos llena de furia al tener tan cerca –y de manera tan tangible– a nuestros peores temores y a
las más claras expresiones de conductas escondidas que salen a la luz ante
nuestros ojos. Cuando juzgues o despotriques de tus ex parejas o de tu actual
pareja, recuerda que tú la atrajiste a tu vida y que ella habla solamente de
ti.
Una buena relación no se mide por lo que
dura ni por lo que se da o se recibe. Simplemente se mide por el crecimiento
que esta nos brinda y por la madurez que tengamos para disfrutarla
recíprocamente. La estabilidad, es decir, el que todo esté igual, el que no
exista ni un “sí”, ni un “no”, son bombas de tiempo para hacer volar una
relación en mil pedazos y dejar a sus componentes, o por lo menos a uno de ellos,
en la mayor de las frustraciones.
Relacionarnos bien parte de una base (a veces difícil), y es que, es entre seres vivos
quienes cambian, se mueven, se deprimen, se alegran, quieren huir y hasta –en muchas oportunidades– quieren simplemente desaparecerse,
y, en ocasiones, ni siquiera tiene que ver con el otro. Saber que todo cambia,
regocijarse en lo nuevo y saber que lo pasado fue maravilloso, pero ya pasado,
nos permite el dinamismo espléndido de la aventura de verse y crecer en
compañía.
Si mi relación conmigo mismo y mi relación
contigo constituyen un movimiento pendular y equilibrado que da satisfacción y
movilidad, la soledad no es más que ese péndulo detenido. Por lo tanto, solamente
yo puedo volver a moverlo cuando comienzo por mi relación conmigo mismo. Así
que para huir de la soledad, comencemos por nuestra propia relación: consigo mismo; salvo mejor parecer.
domingo, 15 de febrero de 2015
UEBOS
Que
los huevos los ponen las gallinas es algo que cualquier niño sabe; cuando crece
un poco, comprende que las demás aves también los ponen, y en la adolescencia
se entera de que los huevos de las aves son el equivalente de los óvulos de las
hembras de los mamíferos, su mamá incluida.
Sin
embargo, cualquier adulto medianamente letrado se espanta ante la palabra “UEBOS”, que
salta a la vista con su estrafalario aspecto de falta ortográfica imperdonable.
No obstante, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos
informa que “uebos” es un sustantivo arcaico que significa
'necesidad'.
El
que sigue es uno de los cinco solitarios ejemplos que aparecen del uso de esta
de palabra, el más reciente de los cuales fue escrito por un autor anónimo en
el año 1297:
“Quantos
nunqa venién, de qualquier malatía,
estos eran cutiano e muchos cada día,
untávanlos con ello, e avién mejoría,
nunqa lis era uebos buscar otra mengía”.
estos eran cutiano e muchos cada día,
untávanlos con ello, e avién mejoría,
nunqa lis era uebos buscar otra mengía”.
(“Cuántos
venían en cualquier momento, por cualquier enfermedad,
estos eran cotidianos y muchos cada día
untábanlos con ello y experimentaban mejoría
nunca les era necesario buscar otro remedio”).
estos eran cotidianos y muchos cada día
untábanlos con ello y experimentaban mejoría
nunca les era necesario buscar otro remedio”).
El diccionario pone
como ejemplos "uebos me es" ('me es necesario'), "uebos nos
es" ('nos es necesario') y "uebos auemos" ('tenemos necesidad'),
lo que indica que tanto puede ser sustantivo –como quiere el diccionario– como adjetivo.
Lo que no entiendo es para qué se mantiene el registro de palabras que no se
usan desde hace más de siete siglos.
sábado, 14 de febrero de 2015
ETIMOLOGÍA DE "VOCACIÓN"
La VOCACIÓN es un
llamado, para algunos de Dios, para otros del destino o de la vida. Jesús
afirmaba, según San Mateo, que "muchos son los llamados y pocos los
elegidos". Vocación proviene del latín vocatio,
que se derivó, a su vez, del verbo vocare ‘llamar’, vocablo
originado en la raíz indoeuropea wekw-, de la cual provienen
también voz, evocar, invocar, provocar y vocabulario.
El diccionario de la Real Academia de la
Lengua Española, conocido por su postura abiertamente confesional y católica,
señala como primera acepción de vocación “inspiración con que Dios llama a
algún estado, especialmente al de religión”. Preferimos la definición del
Diccionario Salamanca de la Lengua Española: “Inclinación de una
persona hacia una profesión, una forma de vida o una actividad”.
domingo, 8 de febrero de 2015
¿SABÍAS QUE...?
Febrero, segundo mes del año,
último en el calendario romano.
Los sabinos —uno de los pueblos indoeuropeos que habitaron en la era neolítica la península itálica, entre el Tíber y los Apeninos— celebraban una fiesta anual de purificación que llamaban “februa”, en una fecha que hoy se identifica como el 15 de febrero. Tras la fundación de Roma y el posterior surgimiento del Imperio romano, la urbe dominante tomó prestado el nombre de las fiestas februas para designar el mes en que estas tenían lugar: el último del año.
Al fundador legendario de Roma, Rómulo,
se le atribuye la unificación de los numerosos calendarios que existían en la
península en el siglo VIII a. de C., mediante la creación de uno nuevo, de diez
meses distribuidos en un año de 304 días. Pero el calendario de Rómulo, tan
diferente del año trópico, se reveló como una herramienta demasiado primitiva
para un Estado que pocos siglos más tarde despuntaría como potencia dominante.
Así, hacia el año 300 a. de C., el edil Flavio creó un nuevo calendario con dos
meses adicionales, que se añadieron después de december: januarius, consagrado
al dios Jano, y februarius, que tomó el nombre de la antigua
fiesta de purificación de los sabinos.
Este nombre, que se registra en el
idioma español desde 1129, está en la mayor parte de las lenguas europeas
modernas: “february” en inglés, “février” en
francés, “febbraio” en italiano, “fevereiro” en
portugués y “Februar” en alemán.
domingo, 25 de enero de 2015
EL LATÍN DEL MES
“Qui iacet in terra non habet unde cadat”.
El que yace tumbado en la tierra ya no tiene dónde caer.
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