domingo, 15 de febrero de 2015

UEBOS

Que los huevos los ponen las gallinas es algo que cualquier niño sabe; cuando crece un poco, comprende que las demás aves también los ponen, y en la adolescencia se entera de que los huevos de las aves son el equivalente de los óvulos de las hembras de los mamíferos, su mamá incluida. 

Sin embargo, cualquier adulto medianamente letrado se espanta ante la palabra “UEBOS”, que salta a la vista con su estrafalario aspecto de falta ortográfica imperdonable. No obstante, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos informa que “uebos” es un sustantivo arcaico que significa 'necesidad'. 
El que sigue es uno de los cinco solitarios ejemplos que aparecen del uso de esta de palabra, el más reciente de los cuales fue escrito por un autor anónimo en el año 1297

“Quantos nunqa venién, de qualquier malatía,
estos eran cutiano e muchos cada día,
untávanlos con ello, e avién mejoría,
nunqa lis era uebos buscar otra mengía”. 


(“Cuántos venían en cualquier momento, por cualquier enfermedad,
estos eran cotidianos y muchos cada día
untábanlos con ello y experimentaban mejoría
nunca les era necesario buscar otro remedio”).

El diccionario pone como ejemplos "uebos me es" ('me es necesario'), "uebos nos es" ('nos es necesario') y "uebos auemos" ('tenemos necesidad'), lo que indica que tanto puede ser sustantivo –como quiere el diccionario– como adjetivo. Lo que no entiendo es para qué se mantiene el registro de palabras que no se usan desde hace más de siete siglos. 

sábado, 14 de febrero de 2015

ETIMOLOGÍA DE "VOCACIÓN"

La VOCACIÓN es un llamado, para algunos de Dios, para otros del destino o de la vida. Jesús afirmaba, según San Mateo, que "muchos son los llamados y pocos los elegidos". Vocación proviene del latín vocatio, que se derivó, a su vez, del verbo vocare ‘llamar’, vocablo originado en la raíz indoeuropea wekw-, de la cual provienen también voz, evocar, invocar, provocar y vocabulario.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, conocido por su postura abiertamente confesional y católica, señala como primera acepción de vocación “inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión”. Preferimos la definición del Diccionario Salamanca de la Lengua Española: “Inclinación de una persona hacia una profesión, una forma de vida o una actividad”. 

domingo, 8 de febrero de 2015

¿SABÍAS QUE...?

Febrero, segundo mes del año, último en el calendario romano.

Los sabinos —uno de los pueblos indoeuropeos que habitaron en la era neolítica la península itálica, entre el Tíber y los Apeninos— celebraban una fiesta anual de purificación que llamaban “februa”, en una fecha que hoy se identifica como el 15 de febrero. Tras la fundación de Roma y el posterior surgimiento del Imperio romano, la urbe dominante tomó prestado el nombre de las fiestas februas para designar el mes en que estas tenían lugar: el último del año. 

Al fundador legendario de Roma, Rómulo, se le atribuye la unificación de los numerosos calendarios que existían en la península en el siglo VIII a. de C., mediante la creación de uno nuevo, de diez meses distribuidos en un año de 304 días. Pero el calendario de Rómulo, tan diferente del año trópico, se reveló como una herramienta demasiado primitiva para un Estado que pocos siglos más tarde despuntaría como potencia dominante. Así, hacia el año 300 a. de C., el edil Flavio creó un nuevo calendario con dos meses adicionales, que se añadieron después de december: januarius, consagrado al dios Jano, y februarius, que tomó el nombre de la antigua fiesta de purificación de los sabinos. 

Este nombre, que se registra en el idioma español desde 1129, está en la mayor parte de las lenguas europeas modernas: “february” en inglés, “février” en francés, “febbraio” en italiano, “fevereiro” en portugués y “Februar” en alemán. 

domingo, 25 de enero de 2015

EL LATÍN DEL MES

“Qui iacet in terra non habet unde cadat”.
El que yace tumbado en la tierra ya no tiene dónde caer. 

domingo, 18 de enero de 2015

PIYAMA O PIJAMA

Tomada del inglés británico pyjama o pajama (EE. UU.) y este, del indostánico paeyama, que se emplea para designar el pantalón amplio, ceñido en la parte inferior, que usan los indostanos. La palabra —que aparece en español recién desde 1920— se compone de los vocablos indostánicos pae 'pierna' y yama 'vestido'. En América, donde vive el 90 por ciento de los hispanohablantes, se usa más piyama

Muchos europeos que vivían en esa región del sur de Asia —que incluye la India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka, Maldivas, Bután y Nepal— adoptaron esta prenda para dormir y terminaron por llevarla a Europa, donde le agregaron una chaqueta de la misma tela para protegerse de las bajas temperaturas. 

domingo, 11 de enero de 2015

¿SABÍAS QUE...?

La MORFINA es un alcaloide sólido, muy amargo y venenoso, pero que puede ser usado como potente somnífero y analgésico en pequeñas dosis. Fue aislado del opio en 1806 por el químico alemán Friedrich Wilhelm Sertürner, quien escogió para esta droga, que causa fuerte y rápida adicción, el nombre de morfina (en alemán Morphin), inspirándose en el dios griego del sueño y del ensueño: Morfeo (Morpheus), uno de los mil hijos de Hipnos, el Sueño.

Según la mitología griega, Morfeo se distinguió por su habilidad para tomar la forma (morphé) de seres humanos y aparecerse en sueños a los mortales. Albert Carnoy, autor del Dictionnaire étymologique de la Mythologie Gréco-Romaine, afirma que, por tratarse de un dios nocturno y espectral, el nombre de Morfeo se vincula con morphnos ‘oscuro', 'sombrío'. 

En la actualidad, la morfina se utiliza con fines médicos desde 1821. 

domingo, 4 de enero de 2015

LA PALABRA DEL MES: "PÁGINA"

Para los primeros romanos, PÁGINA significó inicialmente 'cuatro hileras de vides o parras unidas en forma de rectángulo'. La palabra se derivaba del verbo pangere ‘clavar’, ‘hincar’. Sin embargo, en poco tiempo, escritores romanos como Cicerón, Juvenal y Plinio la adoptaron con el significado de 'lámina de papiro', 'hoja' y 'obra literaria', probablemente como metáfora basada en la forma rectangular. 

En las lenguas romances ibéricas, antes de que el castellano se distinguiera como un dialecto identificable, la palabra aparece con el sentido de ‘hoja de un escrito’. Sin embargo, no fue recogida en los primeros diccionarios castellanos, como el latino-castellano de Antonio de Nebrija (1495) ni el monolingüe de Covarrubias (1611). 

Con la invención de la imprenta por Gutenberg, se fijó definitivamente la denotación actual: 'cada una de las hojas de un libro o cuaderno'.